Hace ya muchos años,  conocí a uno de los referentes de la radio colombiana,  y una de las frases que se me quedaron en la cabeza del momento en el que lo conocí fue «ya todo esta inventado».

Desde ese entonces me da vueltas la idea de que esa frase no puede ser correcta y que realmente lo que se quedo inventado fue «la poca capacidad de inventar».

Pensar que los modelos narrativos ya se agotaron y que lo único que queda en los medios en tomar modelos antiguos para reencaucharlos y tratar de exprimirlos nuevamente en versiones remasterizadas de los mismos conceptos,  sigue siendo para mi una simple justificación de nuestra falta de capacidad creativa.

Hace un par de días,  afortunadamente,  me encontré en Netflix una nueva serie explora modelos diferentes de narración,  demostrando que solo es necesario comprometerse con la innovación para alcanzar nuevos horizontes creativos.

La Frecuencia Kirlian,  es una producción argentina que a través de algunos poco cuidados dibujos semi-animados,  cuenta historias misteriosas a través de la fantasmagórica voz de un locutor nocturno de la radio de una localidad llamada Kirlian.

Desde la mano peluda,  hasta una extraña historia de hombres lobo,  esta serie permite que nuestro cerebro,  de alguna particular manera,  se concentre en largas escenas de lentas animaciones mientras simplemente escuchamos voces supuestamente pertenecientes a los oyentes del locutor de 96.6 FM.

La Frecuencia Kirlian es,  sin lugar a dudas,  una muestra de que los formatos narrativos de los medios aun no se agotan y que hay mucho por hacer…  Una muestra de que «no todo esta inventado.