Se ha preguntado por qué los que hace un par de años fueran grandes youtubers,  han migrado a la TV?

Ya se dio cuenta de que cada vez son menos los “fabulosos videos” virales con contenido publicitario en la red?

Ha detectado que cada vez mas,  la publicidad pagada a las redes invade su timeline de Facebook o de Instagram?

 

Cada que usted y yo seguimos a una nueva persona en Instagram,  nuestro timeline recibe en promedio 4 actualizaciones nuevas por semana.  Si multiplica su cantidad de nuevos seguidos por la cantidad de nuevas actualizaciones recibidas,  se dará cuenta que esta viviendo una época de “infoxicacion” que ahora le impide concentrarse en una sola publicación,  compartirla,  comentarla y ayudar a que se vuelva viral.

Si a lo anterior se le suma que la gran mayoría de los nuevos consumidores de redes sociales ya no publican de manera casual sino que sus publicaciones son preparadas e incluso estudiadas,  con el propósito de convertirse en virales,  quedará claro que los contenidos virales se ahogaron en su propio océano.

Un reciente estudio de “Buzzumo” muestra como en 2015 un contenido se compartía 8 veces en promedio,  pero hoy,  se comparte en promedio solo 4 veces…  Y sin lugar a dudas,  si un contenido no se comparte,  no se vuelve viral.

Lo que hace unos años llego a percibirse como una mina de oro digital,  en la que solo era necesario tener acceso a las redes y un poco de ingenio para llenarse los bolsillos con los presupuestos de marcas ingenuas que vieron en las redes sociales las posibilidades de llegar a grandes públicos,  hoy apenas se observa como un terreno publicitario desértico en el que solo el 1% de las inversiones tienen retorno positivo,  de acuerdo a cifras del estudio de “Buzzumo”.

 

Qué sucedió con el mercado viral?

Dos grandes fenómenos llevaron al mercado de lo viral a una caída de la que seguramente no podrá recuperarse.

En primer lugar la falta de foco de los antiguos influenciadores que cambiaban de forma de pensar y actuar con cada anuncio viral pagada pretendiendo que sus seguidores no se dieran cuenta de sus cambio erráticos de dirección,  pensamiento y hasta de principios.

Por otro lado,  las grandes plataformas sociales,  como Facebook,  Twitter e Instagram,  entendieron que como dueños del espacio en el que se publicaban los mensajes,  también debían ser dueños de sus réditos económicos,  cuestiones que sin lugar a dudas los llevo a un redireccionamiento de sus políticas de aparición de publicaciones en nuestros timelines.

 

Y si ya no sirve ser viral,  qué camino nos queda?

A pesar de los caotico y oscuro del panorama,  aun hay una salida.

Cuando todos los “influenciadores de juguete” pretendieron enriquecerse con el fruto de los anuncios virales,  unos pocos,  permanecieron fieles a sus principios,  sin vender sus intereses al mejor postor,  convirtiéndose en verdaderos oasis en el nuevo desierto de la publicidad en la red.

Estos pocos personajes son “propietarios” de auténticos micronichos que les permiten mantener su credibilidad mas allá de la hecatombe de la “industria de la publicidad viral”.

Llego el momento en el que vale mas la reputación que la cantidad de seguidores.

Llego la oportunidad para que usted también haga parte del mercado de la publicidad…  Lea por un momento su timeline,  observe sus propias imágenes y detecte cual es su micronicho…  Por qué le creen sus seguidores?

Este es un análisis valido únicamente para quienes decidieron no jugar nunca a ser grandes influenciadores,  ya que estos últimos,  ya minaron su propio destino y credibilidad cambiando posts por hamburguesas y videos por ropa de moda.

En pocas palabras,  llego el momento de la gente original y comprometida con su forma de pensar,  pero ademas llego la era en la que las marcas tendrán que empezar a escudriñar en mercados mas pequeños con el propósito de ganar respeto y sobrevivir a la marea alta que viene en camino.